Los criterios de adjudicación son las reglas con las que te van a puntuar. Están escritas en el pliego antes de que ofertes y casi nadie hace la cuenta. Así se baja el precio a ciegas, se regala margen y se pierde por dos puntos de técnica sin trabajar.
Lo esencial
- No gana el más barato: gana la mejor relación calidad-precio según los criterios del pliego.
- Hay dos familias: los automáticos, que se aplican con fórmula, y los de juicio de valor, que puntúa una persona.
- Dos pliegos con el mismo peso de precio pueden premiar tu bajada de forma muy distinta.
- Busca el umbral de saciedad: el punto donde bajar más deja de dar puntos.
- Si el juicio de valor pesa más que lo automático, te lee un comité de expertos, no la mesa.
Nada de esto es interpretación. Es aritmética y está publicada. La diferencia entre quien gana a menudo y quien participa a menudo suele ser que uno hizo la cuenta.
Qué son los criterios de adjudicación y por qué no gana el más barato
Los criterios de adjudicación son el reparto de puntos con el que el organismo compara las ofertas. Los regula el artículo 145 de la LCSP.
La ley no manda adjudicar al precio más bajo. Manda adjudicar a la mejor relación calidad-precio, usando criterios vinculados al objeto del contrato.
Eso suena a formalismo y no lo es. Significa que el pliego decide de antemano cuánto vale cada euro que bajas y cuánto vale cada mejora técnica que propones.
Los criterios tienen además dos límites que te protegen. Han de estar vinculados al objeto del contrato. Y han de ser objetivos, sin dejar libertad ilimitada a quien puntúa.
Si un criterio no cumple eso, es discutible. Y se discute antes de ofertar, no después de perder.
Es la segunda de las cinco decisiones que explica la guía de cómo se gana una licitación.
Los dos tipos de criterio, y por qué importa la diferencia
Los evaluables de forma automática se aplican con una fórmula. El precio es el caso típico: entra el número, sale la puntuación, no hay margen de interpretación.
Los de juicio de valor los puntúa una persona leyendo tu propuesta. Metodología, plan de trabajo, mejoras técnicas. Son los que más esfuerzo cuestan y los que menos se entienden.
| Tipo de criterio | Cómo se puntúa | Base legal |
|---|---|---|
| Automático (precio, plazos, mejoras medibles) | Con la fórmula del pliego | Art. 145 LCSP |
| De juicio de valor (metodología, plan de trabajo) | Leyendo tu memoria técnica | Art. 145 LCSP |
| Juicio de valor con más peso que lo automático | Lo valora un comité de expertos | Art. 146.2 a) LCSP |
La trampa de la fórmula de precio
Aquí está el hueco que casi ningún artículo cubre. Dos pliegos pueden dar el mismo peso al precio y premiar tu bajada de forma completamente distinta.
Lo que cambia es la fórmula. Y la fórmula está escrita.
Hay fórmulas que reparten los puntos en proporción a la oferta más baja. Ahí bajar paga mucho, porque te acercas al tope de puntuación.
Hay otras que reparten según la media de las ofertas presentadas. Ahí una bajada agresiva puede dejarte fuera de la media y perjudicarte.
Y hay fórmulas con techo: a partir de cierto porcentaje de baja, no suman más puntos.
El mismo descuento, dos resultados distintos
Un ejemplo inventado, solo para ver la mecánica. Presupuesto base de 100.000 euros, 40 puntos al precio, tres licitadores.
Tú ofertas 90.000. Un competidor oferta 95.000 y otro 98.000.
Con una fórmula proporcional a la oferta más baja, tú tienes la más baja: te llevas los 40 puntos y los demás quedan claramente por detrás. Bajar te ha salido muy rentable.
Con una fórmula referida a la media de las ofertas, la media está en 94.333. Tú estás 4.333 euros por debajo de la media. En algunos pliegos eso no suma más que estar justo en ella.
Mismo descuento de 10.000 euros. En el primer caso compra la licitación; en el segundo compra casi nada.
Y si el pliego tuviera un techo del 5 %, esos 10.000 euros habrían puntuado como 5.000. Los otros 5.000 serían un regalo.
Las cifras del ejemplo son inventadas y solo sirven para ilustrar la aritmética. La fórmula real es la de tu pliego, y no hay dos iguales.
El umbral de saciedad, el número que nadie busca
Ese techo tiene nombre: umbral de saciedad. Es el punto donde el pliego deja de premiar la mejora.
Si el umbral está en el 10 % y bajas el 18 %, esos ocho puntos extra no puntúan. Has regalado margen y te has acercado a la zona de oferta anormalmente baja.
Lo peor de los dos mundos: menos dinero y más riesgo de que te pidan justificar la oferta. Eso lo tienes en la guía de baja temeraria y recurso especial.
Haz la cuenta antes de ofertar: cuatro números
Coge el pliego y apunta cuatro cosas. No hace falta más.
Uno. El peso del precio sobre el total de puntos.
Dos. La fórmula que convierte euros en puntos, copiada tal cual.
Tres. El umbral a partir del cual bajar ya no suma, si existe.
Cuatro. La puntuación técnica realista que puedes alcanzar, sin optimismo.
Con esos cuatro números sabes si la licitación se gana por precio o por técnica. Y sabes cuál es tu precio óptimo.
Mira también cómo están troceados los puntos
Dos pliegos con un 40 % técnico pueden ser muy distintos. Diez subcriterios de 4 puntos no es lo mismo que dos de 20.
Cuando los puntos están muy repartidos, nadie saca ventaja grande por un apartado. Hay que ir bien en todos.
Cuando están concentrados, un solo apartado bien trabajado puede decidir la licitación. Ahí conviene invertir el esfuerzo donde está el peso.
Busca también los criterios con umbral mínimo. Algunos pliegos exigen una puntuación técnica mínima para pasar: si no la alcanzas, tu oferta económica no se abre.
Traducido a la práctica
Si el precio pesa el 40 % y tú puedes sacar la puntuación técnica máxima, bajar más allá del umbral es trabajar gratis.
Mesa de contratación o comité de expertos: a quién le escribes
La mesa de contratación es el órgano de asistencia del órgano de contratación. Califica la documentación, valora las ofertas y propone a quién adjudicar.
La regula el artículo 326 de la LCSP.
Pero no siempre valora ella la parte técnica. Y ese detalle cambia para quién escribes tu memoria.
Ocurre cuando los criterios de juicio de valor pesan más que los criterios evaluables de forma automática. En ese caso la valoración técnica no la hace la mesa.
La hace un comité de expertos con un mínimo de tres miembros, o un organismo técnico especializado. Lo fija el artículo 146.2 a) de la LCSP.
Por qué esto cambia cómo escribes
Si te lee la mesa, tienes delante un órgano mixto: secretario, interventor, personal del servicio. Leen muchos expedientes y agradecen la claridad.
Si te lee un comité de expertos, tienes delante perfiles técnicos del sector. Ahí el detalle concreto puntúa y la generalidad comercial molesta.
El reparto de pesos del pliego te dice cuál de los dos casos es. Mira los porcentajes antes de escribir la primera línea.
Cómo se escribe una memoria técnica que puntúe
La memoria técnica es donde se juegan los criterios de juicio de valor. Y es donde más esfuerzo se desperdicia en todo el proceso.
El error de fondo es escribirla como un folleto. Años de experiencia, clientes de referencia, compromiso con la calidad. Nada de eso puntúa, porque no responde a ningún criterio.
Las cuatro reglas que sí mueven la puntuación
Responde criterio por criterio, en el orden del pliego. Si el pliego numera cuatro criterios, tu memoria tiene cuatro apartados numerados igual.
Quien te puntúa tiene una tabla delante. Si tiene que buscar tu respuesta, pierdes puntos por el camino.
Usa el vocabulario del pliego, no el tuyo. Si el pliego dice «plan de mantenimiento preventivo», tu apartado se llama así. Aunque en tu empresa lo llaméis de otra forma.
Concreta y cuantifica. «Equipo altamente cualificado» no dice nada. «Dos técnicos con certificación X, ocho horas de disponibilidad, respuesta en el mismo día» sí se puede puntuar.
Respeta la extensión máxima. Si el pliego fija páginas, pasarse puede excluirte y como mínimo molesta a quien lee.
Y una regla negativa: no prometas lo que no puedas ejecutar. Lo que ofertas en la memoria se convierte en obligación del contrato.
Las mejoras y los criterios sociales o ambientales
Muchos pliegos incluyen criterios medioambientales o sociales. La ley lo permite expresamente, siempre que estén vinculados al objeto del contrato.
Suelen ser puntos barateros: una certificación que ya tienes, un compromiso de contratación local, una mejora de plazo. Mira si ya cumples algo sin coste adicional.
Cuidado con las mejoras ofertadas libremente. Si el pliego no define cómo se puntúan, ofrecer más no garantiza más puntos y sí añade obligaciones.
La regla práctica: oferta mejoras que el pliego puntúe de forma medible, y nada más.
El error de leer los criterios al final
Hay un orden que se repite en las empresas que pierden mucho. Primero se escribe la memoria, luego se pone el precio y al final se mira la tabla de puntos.
Ese orden garantiza dos cosas. Que la memoria no responda a los criterios, y que el precio se decida por intuición.
El orden que funciona es el contrario. Se lee la tabla de puntos, se decide dónde se puede ganar, y solo entonces se escribe.
Suena obvio dicho así. En la práctica, cuando quedan cuatro días de plazo, casi nadie lo hace.
Dos horas antes, no dos horas después
Dedicar las dos primeras horas a la tabla de criterios cambia el resto del trabajo. Sabes qué apartados merecen tiempo y cuáles se resuelven en un párrafo.
También sabes cuándo retirarte. Si el reparto de puntos te deja sin forma de competir, esa oferta no se escribe: se descarta.
Qué cambia cuando haces esta cuenta en cuarenta pliegos
Para una licitación al mes, los cuatro números caben en una hoja de cálculo. Hazlo así: es rápido y suficiente.
Lo que no escala es repetir la lectura. Cuarenta pliegos al mes son cuarenta tablas de criterios que hay que localizar, interpretar y comparar con tu capacidad real.
Cuándo no te hace falta nada más
Si presentas menos de cinco ofertas al año, una plantilla propia te da el mismo resultado que cualquier herramienta. Sin suscripción y sin aprender nada nuevo.
Por encima de ahí, el análisis automático extrae el reparto de puntos y la fórmula sin que abras el documento. Tú decides; la herramienta prepara la comparación.
No puntúa mejor que tú. Evita que ofertes sin haber mirado la fórmula.
Lo que deberías llevarte de aquí
- El pliego ya contiene la fórmula con la que te van a puntuar. Cópiala antes de poner precio.
- Busca el umbral de saciedad. Bajar por debajo es regalar margen sin ganar puntos.
- Si el juicio de valor pesa más que lo automático, te lee un comité de expertos. Escribe para técnicos.
- La memoria responde criterio por criterio, en el orden del pliego y con su vocabulario.
- Cuantifica siempre. Lo que no se puede medir no se puede puntuar.
Fuentes oficiales
- Art. 145 LCSP — criterios de adjudicación y mejor relación calidad-precio
- Art. 146 LCSP — aplicación de los criterios y comité de expertos
- Art. 326 LCSP — mesa de contratación
- Art. 122 LCSP — el PCAP, donde vienen los criterios y sus pesos
- Plataforma de Contratación del Sector Público — pliegos reales para ver fórmulas
Preguntas frecuentes
¿Dónde vienen los criterios de adjudicación de una licitación?
En el pliego de cláusulas administrativas particulares (PCAP), normalmente en una cláusula propia con el reparto de puntos y las fórmulas. El anuncio suele resumirlos, pero el que manda es el pliego.
¿Qué es un criterio de juicio de valor?
Es el criterio que no se puede aplicar con una fórmula, porque exige valorar la calidad de lo que propones. Metodología, plan de trabajo o mejoras técnicas son ejemplos típicos. Se valoran leyendo tu memoria.
¿Cuándo hace falta un comité de expertos?
Cuando los criterios de juicio de valor tienen una ponderación mayor que los evaluables de forma automática. El art. 146.2 a) LCSP exige entonces un comité de al menos tres miembros con cualificación apropiada, o un organismo técnico especializado.
¿Me conviene siempre bajar el precio al máximo?
No. Depende de la fórmula y de si hay umbral de saciedad. En algunos pliegos una bajada grande apenas suma puntos, y además te acerca a que te pidan justificar la oferta como anormalmente baja.
¿Puedo pedir que me expliquen mi puntuación?
Sí. La valoración de los criterios de juicio de valor tiene que estar motivada, y puedes solicitar acceso al expediente para ver el informe técnico y las puntuaciones. Es el primer paso antes de plantearse recurrir.
de poner el precio

